Mejor material para plantas desalinizadoras

A la hora de planificar la construcción de una planta desalinizadora es conveniente hacer un estudio de todos los fluidos que serán conducidos en las distintas partes de la misma, para así poder elegir los materiales adecuados para conseguir la máxima calidad del producto final.

Hay que tener siempre en cuenta que, como mínimo, siempre habrá agua salada en diferentes proporciones presente en la planta. La cual, como todos sabemos, es extremadamente corrosiva para la mayoría de materiales. Además también suele usarse otro tipo de productos para los pretratamientos y postramientos del agua.

Dos son los materiales que se utilizan más frecuentemente en las desaladoras para transportar el líquido elemento y esos son el acero inoxidable y el polietileno.

¿Qué es el polietileno?

Se trata del polímero químicamente más simple. Es un plástico muy común en la industria debido a su bajo coste y a su alta resistencia. Podemos dividir el polietileno en dos grandes bloques, el de baja densidad y el de alta densidad.

Los distintos tipos de polietileno pueden tener usos parecidos, pero poseen características diferentes que le otorgan distinta densidad y dureza.

  • Polietileno de baja densidad

Conocido como PEBD (español) o LDPE (inglés) tiene usos muy diversos como pueden ser bolsas, botellas desechables, film, tubería no rígidas, etc.

  • Polietileno de alta densidad

Aparece etiquetado como PEAD (español) o HDPE (inglés). Se trata de un polímero de la familia de los olefínicos que destaca por ser extremadamente resistente. Suele emplearse para cualquier envase de alta dureza: botellas rellenables, vasos, platos, juguetes, etc.

Su uso está muy extendido en la industria y constituye una opción ideal para la construcción de conductos para el gas, tuberías de agua potable, depósitos para líquidos, lagos artificiales, piezas mecánicas, etc.

Ventajas del polietileno

  • Es apto para el uso alimentario, por lo que permite el almacenaje de cualquier cosa que vaya a ser consumida.

  • Es inodoro.

  • Insípido.

  • Duradero.

  • No es tóxico.

  • Ligero, lo que lo hace fácil de transportar y montar.

  • Muy resistente a la corrosión, permite por lo tanto el paso del agua salada y cualquier químico necesario para los diferentes tratamientos que pudieran realizarse.

  • Mantenimiento muy bajo. Este es uno de los puntos fuertes, ya que, por carácter general, tiene una durabilidad asombrosamente alta, no necesita prácticamente limpieza y difícilmente tiene pérdidas.

  • Puede realizarse en una pieza, los contenedores y tuberías pueden ser realizados sin tener que unir trozos, lo que evita cualquier tipo de fugas.

  • Muy resistente a los golpes, no se abolla por lo que no modifica su estructura física.

  • Poca fricción, su interior es completamente liso por lo que el agua puede alcanzar alta velocidad.

  • Resistente a rayos UV.

  • Buena resistencia térmica.

  • Soporta ácidos.

  • Es mucho más barato que otro tipo de materiales.

Acero inoxidable

El acero inoxidable es una aleación de acero con un 12% de cromo -a veces un poco menos- y normalmente otros metales como el níquel.

Realmente, a pesar de su nombre, no quiere decir que sea totalmente inoxidable, pues solo existen dos tipos de metales que lo son: el oro y el platino. Sin embargo, el acero inoxidable tiene una gran resistencia a la corrosión.

Cuando se fabrica, los materiales que lo componen crean una capa protectora que impide la oxidación del hierro, aunque es cierto que algunos ácidos lo pueden atacar y deteriorar su resistencia.

Son muchas las ventajas de este producto:

  • Soporta muy altas presiones, lo que permite utilizarlo a grandes profundidades marinas.

  • Elevada resistencia a la corrosión.

  • No se degrada con la luz solar.

  • Es inodoro.

  • Insípido.

  • Excelente resistencia térmica, puede soportar muy altas temperaturas.

  • Duradero.

  • Resistente a los golpes.

  • Es opaco por naturaleza.

  • Soporta casi cualquier tipo de ácidos.

  • Versatilidad, puede contener prácticamente cualquier material.

El mejor material para plantas desaladoras

Ambas opciones son muy recomendables, sin embargo, hay una serie diferencias que hay que tener en cuenta y que pueden inclinar la balanza hacia uno u otro lado para su uso en desaladoras.

A favor del polietileno:

  • Para empezar, cabe destacar que el polietileno es mucho más económico de producir, por lo que su coste de venta es inferior al del acero inoxidable.

  • En lo relacionado con el mantenimiento también gana la batalla, ya que es prácticamente nulo. Por el contrario el acero inoxidable necesita un limpiado más frecuente, ya que cualquier “picotazo” puede provocar que se desarrollen algas en su interior.

  • La fabricación en un solo bloque imposibilita las fugas por aperturas, mientras que en el acero inoxidable, si bien es infrecuente, tiene más posibilidades de ello.

  • Es menos pesado y más fácil de transportar y de montar.

  • No se abolla, mientras que el acero inoxidable, aunque es muy resistente, puede sufrir algún golpe que lo modifique y aumente la fricción.

  • Ambos son aptos para el consumo humano, pero muy infrecuentemente el acero inoxidable puede desprender níquel cuando entra en contacto con determinados ácidos, lo que afectaría a la pureza del agua

  • Es más silencioso, el acero puede ser ruidoso cuando contiene algún líquido en movimiento.

A favor del acero inoxidable:

  • En general, puede soportar presiones más altas. Por lo tanto, para el caso de que la recogida de agua marina se haga a gran profundidad, donde la presión hidrostática es muy alta, puede resultar recomendable su uso.

  • Ninguno de los materiales tiene sabor, pero hay quien dice que el polietileno puede dejar un cierto gusto a plástico (aunque con el postratamiento se elimina), mientras que el acero no.

  • Este material puede ser limpiado más a fondo.

  • Si tiene una rotura la misma pieza puede soldarse.

En definitiva, tanto el acero inoxidable como el polietileno son excelentes materiales para ser usados para las conducciones de agua marina. Pero si tuviéramos que elegir uno de los dos nos decantaríamos indudablemente por este último, es decir, por el polietileno, pues tanto su bajo precio como su gran resistencia justifican su instalación. Salvo, como se puede apreciar más arriba, que se requiera de un material que necesite soportar presiones elevadisimas, en cuyo caso aconsejariamos usar el acero inoxidable en determinadas zonas del recorrido del agua salada.